La idea central
Colombia enfrenta en los próximos 2–3 años el riesgo simultáneo de desabastecimiento de electricidad y gas natural —algo sin precedentes desde 1994— que podría costarle 1,5 % del PIB y empujar a 250.000 personas a la pobreza. Evitar ese colapso exige una intervención de choque en 2026 y una reforma estructural hasta 2030 que restaure la confianza institucional, reactive la inversión privada y ponga la política energética al servicio del crecimiento económico.
Tres mensajes para el próximo gobierno
- Recuperación institucional: restaurar la independencia técnica de la CREG y la UPME para devolver la confianza a los inversionistas y saldar la deuda técnica acumulada.
- Energía para el crecimiento: la política energética debe dejar de ser un fin en sí mismo y convertirse en un motor que permita duplicar el consumo de energía por habitante y sostener un crecimiento del PIB del 4 % anual.
- Neutralidad y seguridad: la expansión de la oferta debe basarse en un portafolio diversificado que valore la firmeza y la seguridad por encima de metas de descarbonización acelerada.