La idea central
En Colombia, la equidad y el crecimiento económico no son objetivos en conflicto: ambos dependen de una misma transformación productiva que permita a las personas generar ingresos propios a través de empleos de calidad y actividades de alta productividad. La evidencia lo confirma: la desigualdad tiende a agudizarse cuando el crecimiento se desacelera, y sus manifestaciones más dolorosas reflejan la falta de oportunidades para vincularse a actividades realmente productivas. En un contexto de alta desigualdad y pobreza como el colombiano, la redistribución no basta; es indispensable transformar la organización productiva y laboral donde se generan los ingresos.
Esa transformación no se logra solo con intervenciones activas de promoción productiva. Estas mejoran la ruta, pero no operan en el vacío: su efectividad se erosiona si el resto de la política pública —la regulación laboral y tributaria, la educación, la defensa de la competencia y la infraestructura— no ofrece capacidades y condiciones coherentes con el objetivo productivo. El reto es articular todas esas dimensiones en una estrategia integral y sostenida en el tiempo.
Mensajes principales para el próximo gobierno
- En Colombia, la equidad y el crecimiento económico no son objetivos en conflicto. Ambos dependen de una transformación productiva que permita a los ciudadanos generar ingresos propios a través de empleos de calidad y actividades de alta productividad.
- Las políticas activas de promoción productiva propician mejoras en la ruta a esa transformación. Pero no operan en el vacío y su efectividad resulta erosionada si el resto de la política pública no ofrece capacidades y condiciones coherentes con el objetivo productivo.